Manual Básico de Criminología.

Manual Básico de Criminología

 

Libro: Manual Básico de Criminología.

Autor: Carlos Alberto Elbert (Argentino)

Utilidad: Derecho Comparado, Doctrina Latinoamericana, Criminología Argentina, Derecho Argentino.

Prologo:

La obra que pongo a consideración de los lectores tiende a cubrir la necesidad eminentemente práctica de ofrecer a mis alumnos —de grado y posgrado— un texto sistemático que se adapte al programa de mis cursos, que alcanzaron una cierta hegemonía en varias Universidades Nacionales de nuestro país. La mayor dificultad para mis alumnos radicó siempre, como era de prever, en la dispersión del material y las fuentes, bastante inevitable en una disciplina científica que sufrió tantos avatares a lo largo del siglo XX. Como si fuese poco atender a dos fuentes básicas en idioma castellano, a saber lo que se ha publicado en España y en América Latina, cabe recordar la exuberancia bibliográfica en otros idiomas, como inglés, alemán, portugués e italiano y las diferentes traducciones que van y vienen en un campo que se ha caracterizado históricamente por sus trasvasamientos e influencias internacionales. Además, señalo que durante las últimas décadas florecieron en América Latina docenas de revistas especializadas, en las que publicaron sus ideas —muchas veces por primera vez— una legión de jóvenes entusiasmados por las posibilidades analíticas y críticas de esta disciplina.

En suma, discernir una línea de razonamiento y exposición criminoló- gica que tome en cuenta su evolución histórica, sus corrientes, sus métodos y representantes, es una tarea muy ardua, que no cualquiera está dispuesto a emprendei, en tanto implica una misión inacabada desde el vamos, una misión que se verá forzada a los resúmenes, simplificaciones y omisiones, involuntarias y de las otras. También resulta imposible abarcar de un modo satisfactorio lo publicado en Latinoamérica, por su magnitud, por una relativa incomunicación que reinó entre países por las distancias e idiosincrasias tan variadas, que ahora aproximan los nuevos medios electrónicos. Los intercambios se han dado más bien entre colegas muy vinculados, que pudieron protagonizar los últimos encuentros y congresos, manteniéndose en constante comunicación. Mas no cualquier estudioso puede asumir los costos de viaje que representa moverse de México a Argentina, o de Brasil a Costa Rica, por dar algún ejemplo. Es obvio que ya existen varios manuales de la materia, algunos muy exhaustivos, como el del español Antonio García - Pablos de Molina1 y varios más que se detallan en la bibliografía general. Sin embargo, por exceso o por defecto, es difícil adaptar un único texto a un curso que se propone metas siempre emparentadas con la visión personal de su director. Algún profesor simpatizará por el positivismo, otro por la medicina forense, y los más por las investigaciones sociológicas, psicosociales o antropológicas. Habrá quien se interes e po r la historia criminológic a —como en mi caso— y también quien vaya directamente a un tema central de su preferencia, como podrían ser la naturaleza del control social o los temas cárceles, policía, menores, sistemas punitivos, etc. Dada la atomización que vive la materia en este fin de siglo, se hace cada vez más frecuente la publicación de textos con recopilaciones de autores varios, hablándonos cada uno de ellos de aspectos del control desde diversos enfoques y con escasa interconexión recíproca. El propósito de este manual es muy simple: quiero dotar a mis alumnos futuros —como anticipé— de un texto básico que les permita seguir las clases con un hilo conductor, que —no me cansaré de repetirlo— dehe ser constantemente enriquecido con la bibliografía de fondo que en cada caso se recomienda, o la que los alumnos puedan procurarse por sí mismos. Si el objetivo inicial es práctico, ello no quiere significar que el trabajo se desinterese del rigor teórico.

Por el contrario, esta síntesis resulta de las desgrabaciones de mis cursos, con retoques y ampliaciones, pero fundamentalmente con la base de intensas discusiones previas con quienes fueron mis alumnos, entre los que se contaron muchos profesores universitarios de excelente nivel que cursaron mis posgrados. De todos modos, no estoy satisfecho con esta primera versión, porque sé que el paso del tiempo me obligará a mí o a otros autores, a reformularla con novedades de todo tipo, que bullen en este fin de siglo que parece haber pasado por encima a la modernidad con una aplanadora. Queda por saber cuánto combustible tiene todavía la maquinaria iconoclasta globalizadora. Por ahora, me limito a ofrecer esta modesta sistematización como un experimento iniciático, con el mayor optimismo, y luego veremos qué debe hacerse con ella.

Buenos Aires, marzo de 1998.